|
| |||||
|
INVESTIGACIONES EN MASSACHUSSETS Y HONG KONG Marzo-2006. Utilizando nanotecnología, un equipo de científicos ha logrado restaurar la vista de hámsteres ciegos. Este estudio ha sido realizado por el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT) junto con científicos de la Universidad de Hong Kong y ha sido publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Esta técnica, probada con éxito en hámsteres, podría aplicarse en humanos en cinco años, aunque antes será necesario la realización de numerosos ensayos con otros animales para tener una total seguridad antes de ser utilizado en humanos. La nanotecnología, ciencia de lo infinitamente pequeño, está demostrando resultados sorprendentes tanto en medicina como en ingeniería, biología y electrónica. La reparación del sistema nervioso central es muy compleja, porque las lesiones cerebrales y de la médula cicatrizan formando un tejido muy denso, y el organismo libera químicos que imposibilitan el crecimiento de los nervios, un mecanismo de seguridad para evitar que formen conexiones incorrectas que serían desastrosas. Sin embargo, la terapia del doctor Ellis-Behnke impide que se formen estas cicatrices, lo que posibilita que los nervios dañados vuelvan a crecer sólo en la zona lesionada del cerebro. La sustancia desarrollada contiene las partículas nanométricas que se autoensamblan en un tejido fibroso capaz de conducir los impulsos nerviosos cuando entra en contacto con células vivas. Este nuevo tejido fibroso permite la reconexión de los axones perdidos que ligan las neuronas entre sí. La técnica de Ellis-Behnke consiste en inyectar en las zonas del cerebro donde los nervios están dañados unas micropartículas de un gel que es capaz de formar una especie de "andamio biológico". Dicho "andamio" ayudó a los nervios a volver a crecer y reconectarse en las zonas en las que se encontraban seccionados, restaurando la vista de un 75% de los animales utilizados en el estudio. Para el estudio, los autores seccionaron los nervios ópticos de un grupo de ratones, tanto jóvenes como adultos, dejándolos ciegos. Después, inyectaron en la zona del corte de los roedores cegados una solución que contenía péptidos (sustancia sintética denominada SAPNS). Los péptidos son moléculas minúsculas que miden sólo cinco nanómetros de largo. Un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro. Una vez en el cerebro de los animales, los péptidos lograron formar una especie de red de nanofibras que logró unir las aberturas de los nervios dañados. El tejido cerebral de los hámsteres se reconstruyó evitando la formación de cicatrices, que hasta ahora eran el mayor obstáculo porque no permitían la correcta transmisión de información. Más aún, el tejido cerebral recién formado permitió que los nervios crecieran de nuevo restaurando la visión de los hámsteres ciegos. «Hicimos un corte, colocamos allí el material péptido y después analizamos el cerebro desde diversos puntos de vista», explicó Rutledge Ellis-Behnke, neurocientífico del MIT al frente de la investigación. «Lo primero que vimos fue que, a las 24 horas, el cerebro se había comenzado a autorreparar. Nunca habíamos visto algo semejante, así que fue muy sorprendente», indicó el investigador. Los científicos estudiaron tanto a hámsteres jóvenes, todavía capaces de generar neuronas, como adultos, con nervios que habían dejado de crecer. Contra todo pronóstico, también los nervios de los adultos volvieron a crecer tras la inyección de péptidos. En el grupo de hamsters adultos, la visión tardó seis semanas en recuperarse. El área de nervio recuperada llegaba al 80% del área seccionada. Los investigadores constataron que bastaba con una regeneración del 40% del área del nervio para que los hámsteres tuvieran visión funcional. Para los investigadores resultó sorprendente constatar que los cerebros de los adultos se regeneraban igual que los de los jóvenes, que aún estaban en fase de crecimiento. El mecanismo de actuación del SAPNS no está perfectamente entendido aún. Una de las hipótesis es que de alguna manera este compuesto hace migrar a las conexiones cerebrales concomitantes hacia la zona de la herida. Otra posibilidad es que acerque los dos extremos de la herida mediante un proceso de contracción. El SAPNS es biodegradable, y desaparece tras un periodo que ronda las cuatro semanas. Su forma de eliminación es a través de la orina, aunque se cree que parte del compuesto puede ser reutilizado por el organismo para la fabricación de proteínas. Tampoco hay peligro de rechazo, pues el SAPNS no es detectado por el sistema inmune. Un examen de los cerebros de los animales tras la cirugía mostró que semanas después de las inyecciones los "andamios" de gel se habían disuelto, por lo que los investigadores creen que los productos que los forman se descomponen y son absorbidos por las células circundantes, contribuyendo al proceso de curación. El estado actual de la investigación es muy preliminar, según afirman los investigadores. Queda mucho por hacer. El siguiente paso es intentar regenerar cortes más amplios y hechos con menor precisión, de modo que se parezcan más a las lesiones reales que experimentan los nervios tras un accidente cerebrovascular o traumatológico. También se estudiará el efecto del compuesto cuando se aplica un tiempo después de que se haya hecho la herida. En este primer estudio la sustancia se aplicó inmediatamente después de que la lesión tuviera lugar, dando lugar a la presencia de muy poco tejido cicatricial en los bordes de la herida. Los científicos creen que esta investigación ha superado algunas barreras en la regeneración de nervios y esperan ser capaces de aplicar sus descubrimientos para tratar todo tipo de daños neurológicos, medulares, cerebrales………..
| Septiembre 2003 - ARNO, José Ros Pérez y Ana Mª Martínez García | Esta página ha sido adaptada por Andrey Voronenko
| ||||